Valencia tiene mar, tiene luz y tiene producto. La combinación no es nueva, pero hay propuestas que saben darle una vuelta para que incluso quienes ya se conocen la ciudad de memoria encuentren algo distinto. Ahí es donde Boramar está marcando el ritmo con dos excursiones de moda que están ganando protagonismo en la agenda local: la visita a los viveros de clóchina con degustación y el paseo en catamarán con puesta de sol. Dos planes que funcionan tanto para redescubrir la Marina como para salir de la rutina sin irse muy lejos.
Visita a los viveros donde se cultiva la clóchina valenciana
Quien vive en Valencia sabe que la temporada de clóchina es un evento referente. Se alarga entre primavera y verano y, cuando llega, se nota. Boramar ha sabido aprovechar ese tirón con una excursión que va más allá del clásico paseo en barco y pone el foco en el producto y en su contexto.
El recorrido en catamarán se adentra en la Marina de Valencia hasta los viveros donde se cultiva este molusco tan nuestro.. Durante la navegación se explica cómo funciona el cultivo, por qué tiene ese sabor más intenso y qué la diferencia de otros moluscos más habituales en el mercado. Información que, para un público local, suma porque conecta con algo que ya forma parte de su cultura gastronómica.
El momento clave llega a bordo, cuando la teoría se convierte en práctica con la degustación. Comer clóchinas mientras estás literalmente sobre el agua donde se crían tiene otro sentido. Este enfoque directo, sin demasiadas vueltas, es parte del éxito de la experiencia.
Se trata de uno de esos planes que encajan especialmente bien cuando apetece hacer algo diferente sin salir de la ciudad. Tiene ese punto de “esto no lo hago todos los días” que lo convierte en opción recurrente para planes con amigos o visitas que vienen de fuera y buscan algo más auténtico que los circuitos habituales.
Un atardecer desde el mar que nunca falla
El otro gran protagonista entre las excursiones de moda de Boramar es el paseo en catamarán con puesta de sol. Puede sonar a clásico, pero en Valencia sigue funcionando, y mucho. La clave está en cómo se vive.
Salir a última hora de la tarde, dejar atrás la línea de la playa y ver cómo el sol cae poco a poco sobre el horizonte tiene algo que engancha incluso a quienes ya han visto cientos de atardeceres desde la Malvarrosa o el paseo marítimo. Desde el mar, la perspectiva cambia lo suficiente como para que la experiencia se sienta distinta.
El ambiente a bordo acompaña. Es un plan pensado para desconectar, sin prisas y sin necesidad de hacer nada más que mirar alrededor. La luz, el sonido del agua y el movimiento suave del catamarán hacen el resto. Funciona igual de bien como plan tranquilo en pareja que como opción para empezar una tarde con amigos antes de seguir por la ciudad.
En los últimos años, este tipo de propuestas se ha convertido en imprescindible en destinos de costa, pero en Valencia tiene un punto añadido. La cercanía de la Marina permite que en poco tiempo estés navegando sin necesidad de grandes desplazamientos, algo que facilita improvisar el plan sin demasiada logística.

Dos planes de moda en Valencia
Lo interesante de estas dos excursiones es que responden muy bien a cómo se consume ocio en la ciudad ahora mismo. Valencia tiene una oferta amplia, pero cada vez se valoran más los planes que aportan algo distinto, ya sea por el contexto, por el producto o por el momento.
La visita a los viveros de clóchina y el paseo con puesta de sol juegan en ligas diferentes, pero comparten esa idea de experiencia completa. Uno tira más hacia la gastronomía y la tradición local, el otro hacia el disfrute del paisaje y el ritmo tranquilo del mar. Esa combinación permite elegir según el plan que apetezca en cada momento.
También influye el formato. Son actividades que no requieren organizar todo un día ni salir de la ciudad, lo que las hace muy fáciles de integrar en cualquier agenda. En una mañana o en una tarde puedes cambiar de escenario por completo y volver con la sensación de haber hecho algo distinto.
Boramar ha sabido leer bien ese contexto y posicionar estas dos propuestas como lo que ya son para muchos: dos de los planes de moda en Valencia cuando el cuerpo pide mar. Porque a veces no hace falta irse lejos para descubrir algo nuevo, basta con mirar la ciudad desde otra perspectiva.
